jueves, 23 de febrero de 2012

Rutinas

Se despertaba cada mañana con la misma sensación, un nudo en la garganta y mil emociones en la cabeza que no sabía cómo administrar.
Un café, una ducha rápida y muchas prisas para llegar al trabajo.
De nuevo el atasco, la mala leche y su retraso acostumbrado.
No importaba, nadie le veía entrar con la cara camuflada tras la bufanda color gris que ella le regaló, ni tras la pantalla del ordenador, ni al lado de la máquina de café, ni tras el humo de su cigarro...
Papeles, informes, cigarro, informes, papeles, café...
Y de nuevo el atasco, los malos humos, el cansancio.
Una cena ligera y otra vez el sueño.
Todos los sueños parecen iguales.
Y al despertar... la misma sensación, el nudo en la garganta y mil y una emociones en la cabeza que le oprimían el alma.

jueves, 16 de febrero de 2012

FRAGMENTOS

I
Su olor yacía en mi ropa

mientras mi cuerpo,

sediento lo bebía

con los labios llenos

de amapolas.

Lloraba con el dolor

de un amor rendido

en las garras del deseo.

No sé por qué se esfumó

el cálido sentimiento

y quedó el aroma

arropado en mi cama

durante tanto tiempo.





II
Es más fácil culpar al viento


o a los grillos que en la noche


irrumpen en el sueño.



III
Lloraba las horas de ausencia
apretando los dedos de los pies
en los zapatos del olvido.
Suele ser más fácil conformarse con lo viejo
e impedir que el paso firme
te arrebate lo vivido.
Nunca estrangulé horas pasadas
ni sucumbí en ese vacío de caricias.
Sí mendigué por los retales
de manos frugales y desconocidas
Nunca sabré si fuiste cierto o pesadilla
pero paseo por las aceras de ese infierno
más de un día.





IV
De saber que morir era perderte,
hubiera nacido al otro lado de
este río que avanza por mis dedos
sin rumbo y sin destino.
Muerta en vida estoy pensándote
Y transformo las horas en olvido.



sábado, 11 de febrero de 2012

La Lola

(Casita encalada de un pueblo andaluz. Patio con balcones repletos de geranios y jazmines. La LOLA friega enérgica los baldosines del suelo, con la falda remangada se arrodilla. Entra DON PEPE con bastón y gorra para quitar la solera del verano.)



DON PEPE.- Hola mujer, qué calor que hace chiquilla, si parece que ya estamos en Agosto y aún no estamos ni al principio del verano.

LA LOLA.- (Sin levantar la mirada. Gritando siempre por la sordera de DON PEPE.) Dígame a qué viene Don Pepe, qué si es pa' na' hoy ando muy ocupadita.

DON PEPE.- No chiquilla, tengo que hablar contigo de asuntos muy importantes.

LA LOLA.- Pues desembuche usted que ya está tardando.

DON PEPE.- Pues na' mujer ¿No te invitas siquiera a un vasito de agua? (Se acerca a la fuente que hay empotrada en la pared. Sorbe agua como si se le fuera la vida.) ¡Ah! ¡Qué fresquita!

LA LOLA.- Beba, beba que de agua no gasta, no.

DON PEPE.- Ya estoy servido (DON PEPE se sienta en un banco a la sombrita, saca el abanico negro y lo agita.) ¿Y tu marido?

LA LOLA.- Trabajando, supongo ¿O sabe usted dónde podría estar?

DON PEPE.- Nunca se sabe.

LA LOLA.- Pero usted sabe algo y viene a decírmelo.

DON PEPE.- No, yo venía tan solo a hacerle una proposición a esta hermosa mujercita.

LA LOLA.- Poco me fío yo de sus halagos ¡Anda cuéntese!

DON PEPE.- Me he enterado que ofrecen un trabajo bien pagado en la costa, y he pensado que mejor que andar fregando suelos podrías marcharte allí, y ganar unas perras para el invierno.

LA LOLA.- ¿Y desde cuando se preocupa usted de mi situación económica? Debería mandar a la Pilu que anda todo el día marcando pechera por la calle ¡Es más vaga que el tocino barriga!

DON PEPE.- Aún es mocita y debe buscar marido.

LA LOLA.- (Para si.) Y es más puta que las gallinas.

DON PEPE.- (Haciendo gesto de no oír nada.) ¿Qué?

LA LOLA.- (Gritando.) Digo que tal vez en la costa encuentre lo que tanto busca.

DON PEPE.- No, a su padre no le deja. El marido aquí, no más lejos, que yo ando ya muy viejo para estar solo.

LA LOLA.- Claro, claro y todo el día pa' espantarla de lo que no le pertenece.

DON PEPE.- Y qué me dice, se marcha ¿no?

LA LOLA.- ¿Y qué hago con mi marido y mis hijos? ¿Me los llevó a todos pa' que tomen el sol un poquito!

DON PEPE.- No ellos se quedan ¡Con Juanillo ya hablé anoche en la taberna! ¿No te ha dicho nada?

LA LOLA.- No, pero mal me huele, pues no se acercó a mí para nada.

DON PEPE.- Mira (Llega Juanillo con pantalón negro y camisa blanca remangada.) Mira aquí llega (Se levanta.) Él ya te cuenta, yo voy dando el sí a la Manola que se va a poner muy contenta (Cuando este va a salir LA LOLA intenta detenerle haciendo aspavientos pero JUANILLO se interpone en su camino.)

JUANILLO.- ¿Dónde vas quilla? ¿Qué te pasa que andas con las faldas remangás y la pernera al aire? (La achucha y se acurruca entre sus gruesos pechos.) Ya te ha contado Don Pepe...

LA LOLA.- ¿De dónde vienes? ¿A ti que te pasa que vienes tan fresco (le huele.) y oliendo a no se qué que tu sabes?

JUANILLO.- Anda que no eres celosa (Le pellizca el trasero con sorna.) Mañana mismo te vas a la costa  (LA LOLA intenta intervenir pero JUANILLO con sus largas manos le tapa la boca.) a trabajar en el chiringo de la Manola que paga bien, así te da el aire y te olvidas de todo.

LA LOLA.- No tengo ganas de playa que con la humedad se me encrespan los pelos.

JUANILLO.- Pero con el morenillo te pones más mona.

LA LOLA.- No me voy ¿Qué hago con los niños?

JUANILLO.- Ya está todo dicho, y los niños se quedan conmigo.



(Sale LA LOLA enfurruñada. Por la puerta que viene de la calle asoma una cabeza, LA PILU entra entre risas coquetas meneando provocativa el trasero.)



LA PILU.- (Abalanzándose sobre JUANILLO que está de espaldas.) ¡Ya está todo! (JUANILLO se da la vuelta y la besa.)  Ya se lo has dicho a la gorda, mañana se larga y podemos estar solos.

JUANILLO.- (Entre dudas.) Si, mañana se larga (Le besa el escote.)

LA PILU.- Mi padre está loco de contento, ya ha debido llamar a la Manola, y no volveremos a verla.

JUANILLO.- Sí, eso es.

LA PILU.- Bonita vida te espera a mi vera (JUANILLO la besa. Entra LA LOLA haciendo aspavientos y dando voces desde dentro.)

LA LOLA.- Ya está aquí este pendón. Ya estás cogiendo esa puerta antes de que agarre una faca y te corte el cuello.

LA PILU.- (Abraza a JUANILLO.) Por encima del cadáver de este buen hombre, gordita.

LA LOLA.- Menos entrada en carnes que la furcia de tu madre ¡qué de casta le viene al galgo! ¡Qué si no pillas desesperas! ¡Roba maridos!

LA PILU.- (Amenazante.) Con mi madre no te metas.

LA LOLA.- Pues lárgate de mi casa o de un sopapo te estampo la cara contra esa puerta (JUANILLO  le hace un gesto a LA PILU para que desaparezca.)

LA PILU.- Ya me largo, gordita, no desesperes que ya sabes bien lo que te espera.

LA LOLA.- (A JUANILLO.) ¡Y tú! ¿Para eso quieres que me largue? Yo de aquí no me marcho ni muerta. Por encima de mi cadáver sales tu con esa.

JUANILLO.- Aunque sea por encima de tu cadáver, yo me marcho con quien quiera (En un forcejeo le arranca la camisa.) ¡Cálmate quilla! Que no vas a conseguir na' por esas.

LA LOLA.- Alguna forma habrá de evitar esto, o es que piensas que voy a quedarme quieta.

JUANILLO.- Lo mejor es que te marches, las cosas ya están hechas.

LA LOLA.- Estás loco si piensas que voy a dejar aquí mis cosas para que las compartas con ella. Mucho he dejado atrás para poder estar contigo, y no me valen chulerías por una ramera de ese estilo.

JUANILLO.- Con ella no te metas.

LA LOLA.- (Histérica.) No, si me meto contigo, eres peor que ella, un chulo, un vago, un cretino.

JUANILLO.- Con esa histeria no vas a llegar a ningún sitio. De verdad, prepara tus cosas y lárgate de mi casa.

LA LOLA.- ¿De tu casa? ¿Pero que demonios te has creído?

JUANILLO.- Es de alquiler y Don Pepe me la ha cedido.

LA LOLA.- ¿A cambio de qué? De que te lleves a su hija al altar, como nunca quisiste hacer conmigo.

JUANILLO.- La semana que viene, en la Iglesia del Calvario a las cinco.

LA LOLA.- Y tus hijos ¿me puedes decir que es poco lo que hemos compartido?

JUANILLO.- La Pilu será una buena madre.

LA LOLA.- Los niños se vienen conmigo.

JUANILLO.- Los niños se quedan con su padre que tiene qué darles pa' comer. Tu vete si quieres con la Manola y si no tu verás lo que haces (Sale con la camisa abierta del desgarro. La LOLA se queda sola intentando contener su ira.)

LA LOLA.- ¡Maldita su estampa! Todo por una moza que no tiene más de lista que de puta. No tengo mucho que hacer. Llevo la vergüenza y a todo el pueblo señalándome con el dedo desde hace días. Me dejan sin casa, sin hijos, sin marido... ¡yo que lo dejé todo por venir a pasar calor y a ser mujer sin anillo de este desgraciado! Y ahora entrada en años pretende que me vaya a un chiringo a ver si luzco carnes y encuentro a algún senil caduco que me mantenga. Solo tengo que encontrar la forma de desquiciar la vida de este hombre que es lo que más me importa y lo que ya he perdido. No pienso dejar que me ultrajen quedandome con los brazos cruzados. ¡Me llevan los demonios! (Piensa calculadora.) Solo con su vida, solo con la vida de ella y de mis hijos podré librarme de la humillación que me sonroja (Sale.)



(A los pocos instantes llega JUANILLO airoso y enfurecido.)



JUANILLO.- (Grita.) ¡Qué has hecho mala mujer! ¡Qué has hecho, que has destrozado mi vida! ¡Sal asesina! ¡Mala mujer!



(Sale al balcón LA LOLA con aires grandiosos meneando los pechos. El pelo suelto y alborotado y la mirada perdida.)



LA LOLA.- ¿Me llamas a mi?

JUANILLO.- ¿Cómo puedes mirarme siquiera a la cara? ¡Loca! ¡Perturbada! ¡Demente! ¿Cómo has cogido mi coche y has arrollado a la mujer de mis sueños?

LA LOLA.- Tu ya tienes mujer.

JUANILLO.- Deliras aún ¿es eso?

LA LOLA.- Vamos muchacho, súbete aquí y dame un beso.

JUANILLO.- Por encima de los míos, de sus cadáveres, de sus huesos. Por todo lo que compartimos, di ¿por qué lo has hecho?

LA LOLA.-  Para que vuelvas conmigo (Entra.)

JUANILLO.- Antes muerto. Baja que te mato con mis manos.

LA LOLA.- (Sale con sus hijos amarrados por el cuello.) Sube o también les mato a ellos.

JUANILLO.- ¡Mala madre! ¡Asesina! ¿Qué haces?

LA LOLA.- Recuperar lo que es mío.

JUANILLO.- Suéltalos, te lo ruego.

LA LOLA.- Sube tu y luego los suelto.

JUANILLO.- No provoques más desgracias que será peor tu condena.

LA LOLA.- Me habéis condenado de por vida. Y a ellos, por eso les degüello (Coge una faquilla afilada. Les corta el cuello. Con gritos desgarradores se hace el oscuro.)

Sobre sombras

Rodeados de sombras avanzamos por la vida casi sin mirarlas.
Sombras de la noche que te engullen en la oscuridad sosegadas e imprecisas, que a veces ahogan y a veces refugian en su infinito misterio.
Espectros en la noche de algún alma confusa y perdida, que acompaña tus silencios y te hace temblar.
Sombras a plena luz del día que muestran la cara oscura que cada cual quiere ocultar.
Sombras chinescas, de formas varias, que nunca reflejan la realidad.
Sombras clandestinas que no sabes hacia dónde irán.
Sombras propias y de otros.
La luciérnaga tiene más sombras de las que nadie podría imaginar...