jueves, 16 de febrero de 2012

FRAGMENTOS

I
Su olor yacía en mi ropa

mientras mi cuerpo,

sediento lo bebía

con los labios llenos

de amapolas.

Lloraba con el dolor

de un amor rendido

en las garras del deseo.

No sé por qué se esfumó

el cálido sentimiento

y quedó el aroma

arropado en mi cama

durante tanto tiempo.





II
Es más fácil culpar al viento


o a los grillos que en la noche


irrumpen en el sueño.



III
Lloraba las horas de ausencia
apretando los dedos de los pies
en los zapatos del olvido.
Suele ser más fácil conformarse con lo viejo
e impedir que el paso firme
te arrebate lo vivido.
Nunca estrangulé horas pasadas
ni sucumbí en ese vacío de caricias.
Sí mendigué por los retales
de manos frugales y desconocidas
Nunca sabré si fuiste cierto o pesadilla
pero paseo por las aceras de ese infierno
más de un día.





IV
De saber que morir era perderte,
hubiera nacido al otro lado de
este río que avanza por mis dedos
sin rumbo y sin destino.
Muerta en vida estoy pensándote
Y transformo las horas en olvido.